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“Cuando el ejemplo arrastra”

Atender las necesidades elementales de los hijos, una responsabilidad que trasciende la vida familiar.

La palabra convence, pero el ejemplo arrastra, reza un popular adagio, que en ningún espacio se cumple como en el de la familia.

Las necesidades de alimentación, salud, vivienda y educación, son derechos fundamentales de cualquier niño que nace, en nuestra cultura corresponde principalmente al papá quien tiene que asegurarse que estas se cumplan, al menos hasta que su hijo llegue a la mayoría de edad.

De ahí que sea fundamental el hábito del ahorro que el papá deberá ejercer, a fin de cumplir con tales premisas. La gestión, el ahorro y la inversión son prácticas que si se realizan de manera organizada y con el suficiente tiempo de previsión, pueden garantizar la tranquilidad de la familia.

La familia es el primer espacio educativo de un hijo, y es ahí donde se crea y fortalece la estructura de valores que a un niño le permitirá, cuando crezca, ser un adulto responsable.

Entre el conocimientos, hábitos y como ser feliz, deberán inculcarse en él, se encuentra la educación financiera, pues a través de ella será más fácil alcanzar las metas y proyectos de vida. Cada decisión tomada es un antecedente para la siguiente resolución, y entre a más temprana edad la aprenda un niño, mayor será su capacidad de tomar las mejores decisiones para él.

Especialistas del tema aseguran que lo primero que los papás deben hacer al respecto, es mantener un ejercicio de ahorro, en el que procuren involucrar a su(s) hijo(s), a través de una alcancía, o bien, abrir una cuenta de ahorro donde el niño o la niña vaya depositando de manera sistemática una parte fija del recurso que sus padres le aportan (domingo, cumpleaños, mesada, etc.). Si el niño o la niña observa esta práctica como un deber sistemático, ten por seguro que no lo olvidará y la mantendrá a lo largo de su vida.

El ejemplo arrastra. Si su hijo observa cómo su padre ahorra e invierte una parte de sus ingresos de manera constante, se mimetizará con dicho ejemplo, sobre todo si constata el beneficio que esto significa a corto, mediano o largo plazo (el pago de sus estudios, revisiones médicas, compra de vestido y zapatos, y vacaciones, entre otros).

Mientras mejor comprendan los niños el valor del dinero, serán usuarios más responsables y clientes asertivos al hacer uso de los servicios financieros que el mercado les ofrece.

Ahora que las tecnologías son el primer compañero de las nuevas generaciones, aproveche la presencia de estas en la vida familiar y de su hijo para hacerlas su mejor aliado, verifique qué aplicaciones y herramientas financieras puedan aprovecharse en beneficio de todos. Haga de la tecnología una ventana de oportunidad y no un muro de incomunicación de padre a hijo. Feliz Día del Padre.